Una reflexión psicológica sobre Frozen

  • Posted on: 8 February 2016
  • By: javier
Una reflexión psicológica sobre Frozen

Las historias infantiles se encuentran repletas de lecciones y mensajes interesantes aplicables a la vida real, especialmente a las relaciones afectivas y familiares. Ese es uno de los motivos por lo que acostumbran a tener tanto éxito no solo entre los pequeños, sino también entre los más grandes. La película de Frozen es un buen ejemplo de eso. Posee toda una vasta cantidad de situaciones y dilemas personales y familiares que valen la pena ser analizados a profundidad.

El filme relata la historia de dos hermanas, Elsa y Anna, que viven en un castillo al resguardo de sus padres. Y tienen una muy buena amistad en su etapa infantil. Elsa, la mayor, tiene el poder de transformar todo aquello que toca en hielo y producir nieve. Un motivo que suscitó muchas bromas entre ellas. Hasta que un día sucedió un accidente y Elsa casi termina matando a Anna. Este episodio hizo que los ladres de las hermanas decidieran aislar a Elsa hasta que lograra controlar sus poderes y cerraron los portones del castillo, para que nadie supiera de los poderes de su hija. Apagaron los recuerdos de Anna sobre los poderes de su hermana y no le explicaron el motivo del aislamiento. Para complicar aún más las cosas, sus padres murieron durante un paseo en el mar y las hermanas quedaron solas y aisladas al interior del castillo.

Relación entre padres e hijos.

Un primer punto que puede ser analizado en la película es la relación de familia. Los padres, motivados por el miedo de que Anna resultara lastimada, deciden separar a las hermanas sin conversar con ellas y explicar sus motivos e intenciones. Esto es algo muy común entre las familias, los padres toman decisiones importantes sobre sus hijos y no suelen compartirlas con ellos. Los niños suelen ser muy sensibles a los acontecimientos y al clima del ambiente donde viven. Pese a que no tengan una comprensión completa o profunda como la tendría un adulto, son capaces de entender lo suficiente sobre las cosas. Por eso, necesitan que sus padres expliquen lo que está sucediendo en sus vidas. Y una forma de aproximas las relaciones, de incluir al niño en la familia es, principalmente, que este niño no se sienta desamparado o excluido por los padres.

Exactamente lo que terminó sucediendo con Anna. Creció solitaria, conversando con los personajes de los cuadros y alimentando una necesidad enorme de contacto con alguien más, lo que la lleva a buscar un romance con el primer “príncipe” que se aparece en la historia.

Lo que nos hace diferentes.

Otro punto importante de esta película es pensar en la forma en que lidiamos con las diferencias. ¿Resulta más fácil ocultar y aislar al que es diferente que aprender a tratar con él y aceptarlo tal y cómo es? La primera reacción siempre es la más fácil, y siempre tendemos a negar el problema. El padre de Elsa la orienta que para que se encubra y no sienta, pues así nunca sabrán que es diferente. Pero, ¿cómo podría estar en lo correcto? Cuando tenemos alguna característica que nos hace diferentes del resto primero precisamos aceptarnos como somos, entender dicha diferencia y aprender a vivir con ella. Esconderla no hará que dejemos de ser como somos y, por el contrario, solamente terminará por generar más sufrimiento. No es una tarea fácil y requiere de mucho autoconocimiento y, muchas veces, de ayuda profesional. Como Elsa no tuvo ninguna de estas opciones cuando era pequeña, creció sintiéndose cada vez más asustada con ella misma y, consecuentemente, volcando todo ese descontrol sobre sus poderes.

En un determinado momento de la película todos descubren el poder de Elsa. Elsa, pese a ser amedrentada, se siente libre. A pesar de estar sola, se da cuenta de que jamás tendrá que volver a esconderse. Y en ese momento, ya como una adulta, es que comienza a probar sus límites y a descubrirse.

Un acto de amor verdadero.

Otro punto interesante de la historia es que Anna solo logra sobrevivir al congelamiento de su corazón a través de “un acto de amor verdadero” que todos piensan será el beso de un príncipe como generalmente sucede en todos los cuentos de hadas.

Pero, en realidad Anna es responsable de su propia salvación al tener un acto de amor verdadero por su hermana cuando intenta salvarla de la muerte. Es muy común que verifiquemos este tipo de actitud cuando nos encontramos con algún dilema o decisión de importancia que debe tomarse. Tendemos a esperar que otra persona nos salve o nos muestre el camino correcto para la resolución de nuestros problemas. Esperamos, o incluso pedimos, que alguien se decida a resolverlos por nosotros. Pero, ¿acaso es una buena táctica?

En realidad se trata de una válvula de escape, ya que el miedo nos paraliza e impide que tomemos una decisión. Es decir, resulta más fácil responsabilidad a otros por algo que no salió bien que a nosotros mismos. El problema es que esta actitud refuerza la inseguridad que ya existe dentro de nosotros, además de producir mucha frustración, pues cuando el miedo termina logramos darnos cuenta de nuestra debilidad. Por lo tanto, como se muestra en la película, somos nosotros quienes tenemos la llave para la solución de nuestros problemas.

Esta película, pese a que esté dirigida a un público infantil, es muy intensa y está repleta de lecciones de vida. Recomiendo a aquellos que aún no tuvieron la oportunidad de verla (perdón por los spoilers) que lo hagan por lo menos una vez. Vale la pena.

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