Adicción al sexo: hipersexualidad

  • Posted on: 15 October 2015
  • By: javier
Adicción al sexo: hipersexualidad

Como cualquier sustancia capaz de generar placer (como consecuencia de un aumento de dopamina en el núcleo accumbens), el sexo puede conseguir un resultado similar a cualquier droga en lo que a adicción se refiere, puesto que el bienestar obtenido por el éxtasis sexual refuerza la repetición de la conducta generadora.

El sexo puede conseguir un cambio de ánimo radical en las personas y muchos pueden utilizarlo para calmar el dolor, el rechazo, el temor a la soledad, la ansiedad y hasta el abuso sexual, pero terminan dándose cuenta de que, realmente, ese placer momentáneo solo oculta una necesidad subyacente. A medida que se aumenta la obtención de placer sexual la situación empeora puesto que con él se cubre una verdadera carencia afectiva o necesidad, podríamos decir que el placer rápido del encuentro sexual se convierte en una especie de alivio temporal o antídoto. El adicto, no está satisfecho consigo mismo, no tiene  control sobre las acciones que realiza a pesar de que su conducta le obliga a padecer por ello un estado de ánimo negativo. A medida que pase el tiempo, necesitara más y mejores estímulos para calmar su necesidad, aunque ese placer sólo sea momentáneo y en breve regrese a un círculo autodestructivo, en búsqueda de nuevos objetivos que sacien su inquietud. Recurrir compulsivamente al sexo, indica la necesidad de llenar nuestra soledad o vacío existencial,  con agentes externos que alimenten nuestra autoestima.

La hipersexualidad implica,  habitualmente, un gran consumo de pornografía, múltiples citas o encuentros sexuales en una sola noche, (con personas conocidas o a través de la prostitución) y masturbación compulsiva.

En ese momento, el sexo comienza a convertirse en una adicción en la que el enfermo se vuelve incapaz de cambiar su comportamiento por diferentes motivos psicológicos a pesar de sus intentos por conseguirlo.

La adicción sexual también puede llamarse comportamiento sexual compulsivo o compulsividad sexual, ninfomanía (en mujeres) o satiriasis (en varones) y se refiere al fenómeno en el que los individuos son incapaces de controlar su comportamiento sexual.

Esta patología se encuentra dentro del grupo de trastornos incluidos en la categoría diganóstica de hipersexualidad o impulso sexual excesivo según la CIE-10 y aunque el DSM lo ha categorizado por primera vez en su versión V, muchos otros manuales diagnósticos no han llegado a consenso respecto al etiquetaje de este trastorno.

Los síntomas para un diagnóstico de trastorno de hipersexualidad comportan:

  • Falta de control sobre la conducta sexual inapropiada.
  • Comportamiento sexual persistente con características autodestructivas.
  • Incapacidad de evitar o reprimir dicha conducta.
  • Cambios severos de humor relacionados con la actividad sexual (por ejemplo depresión o euforia).
  • Aumento gradual del número de relaciones sexuales.
  • Inversión de una cantidad de tiempo excesiva para buscar relaciones sexuales.
  • Interferencia negativa de esta conducta sexual en las actividades sociales ocupacionales o de ocio, o consecuencias de tipo médico o legal.

La comorbilidad de este trastorno con parafilias, trastornos del control de impulsos (como ludopatía), trastorno obsesivo compulsivo, depresión y otros trastornos de personalidad es muy elevada, por lo que en ocasiones merecen ser tratados antes que este excesivo impulso sexual; sobretodo si suponen un peligro para la vida del paciente.

Todas las adicciones son perjudiciales y podemos entender que alcohólicos o ludópatas deben evitar el alcohol o el juego, pero hemos de tener en cuenta que tanto los sufridores de satiriasis/ninfomanía como los consumidores compulsivos de comida (bulímicos) no pueden erradicar absolutamente su adicción puesto que sexo y comida son necesarios en una medida razonable. El sexo no es malo; por el contrario, es una experiencia fascinante, placentera y fabulosa. No podemos vivir sin tener sexo, pero es muy fácil confundir la conducta y el deseo sexual normal con la compulsión y la gratificación afectiva. Cuando el deseo de mantener relaciones sexuales es demasiado frecuente y la búsqueda de satisfacción del mismo ocupa gran parte del día a día, o interfiere de manera significativa en la vida del paciente trayendo consecuencias negativas, habríamos de considerar acudir a un especialista para recibir ayuda con nuestra adicción. Como ocurre en todas las adicciones, el paso imprescindible para salir de ellas, consiste en aceptar el problema como algo real que manipula y perjudica nuestra actividad diaria.

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