Las 4 etapas de nuestra vida

  • Posted on: 18 November 2015
  • By: Rocio
Las 4 etapas de nuestra vida

El escritor y empresario Mark Manson en su blog publicó un artículo acerca de ciertas etapas de la vida por las cuales tarde o temprano pasa cada persona.

¿En qué punto te encuentras tú y por qué?

Según Mark, la vida se divide en 4 etapas:

1. Imitación.

Llegamos a este mundo indefensos. No sabemos caminar, hablar, comer y ni siquiera pagar los impuestos.

De niños aprendemos a imitar a los adultos. Aprendemos de ellos cómo caminar, hablar, etc. Luego desarrollamos nuestras habilidades sociales en la comunicación con otros niños de nuestra edad. Y aprendemos a adaptarnos a la cultura de la sociedad donde vivimos, a sus normas y reglas de conducta.

El objetivo de la primera etapa es enseñarnos a existir dentro de la sociedad siendo al mismo tiempo elementos independientes. La idea consiste en que los adultos nos ayuden a lograr eso enseñándonos a actuar por nuestra cuenta.

Pero algunos adultos son unos tontos. Nos castigan por ser independientes, no apoyan nuestras decisiones. Es por eso que no podemos volvernos independientes y nos estancamos en esta etapa por mucho tiempo.

Una persona normal debe terminar esta etapa en la adolescencia. Sin embargo, algunas personas siguen atrapadas en ella en la edad adulta. Hay algunos que una buena mañana al despertarse se dan cuenta de que durante 45 años han vivido la vida de otras personas.

2. Conocimiento de sí mismo.

Si en la primera etapa aprendemos a vivir dentro de una sociedad, en la segunda ya empezamos a buscar qué es lo que nos distingue de ésta, queremos ser únicos.

El conocimiento de sí mismo es un experimento. Un experimento con las profesiones, el ambiente, los lugares para vivir y los papeles que podemos desempeñar en esta vida. Algunos de ellos nos convienen, otros no. La meta es encontrar lo nuestro. Y para encontrar esto, hay que buscar.

La segunda etapa dura hasta que empecemos a determinar nuestras propias limitaciones. Los límites son muy importantes. Debemos entender que nuestra estancia en este planeta está limitada y tenemos que gastarla en las cosas más importantes de la vida y en las personas que realmente valen la pena.

Pero hay personas que se encuentran atrapadas en la etapa del conocimiento de sí mismo. Pasan la mayor parte de su tiempo tratando de convencerse de que todavía tienen mucha vida por delante. Son aquellos que a sus 38 años viven con sus madres, esperando que de un día para otro su negocio empiece a rendir frutos; o “las futuras estrellas“ que nunca han ido a un casting en su vida; o aquellos que no pueden permanecer en una relación seria por un largo tiempo porque creen que el amor verdadero los espera más adelante.

Por lo general, la etapa del conocimiento de sí mismo dura hasta los 30 o 35 años aproximadamente. Las personas que se estancan en ella, tienen ”el síndrome de Peter Pan", son los adolescentes eternos que toda la vida se buscan a sí mismos sin tener éxito.

3. Realización.

En cuanto terminamos la fase de los experimentos y encontramos algo que podemos hacer de manera decente, algo en lo que somos más o menos buenos, entendemos que llegó la hora de dejar nuestra huella en este mundo.

En la tercera etapa nos concentramos en lo más importante: eliminamos a los amigos que nos agotan o nos contienen, descartamos las actividades que nos hacen perder el tiempo, borramos los sueños inalcanzables. Ahora sólo nos enfocamos en aquello que es importante para nosotros. Es nuestra misión y debemos seguirla.

Estas son las preguntas que nos hacemos en la tercera etapa: ¿Cuál va a ser mi legado? ¿Cómo me van a recordar las personas? ¿Cómo impacté en este mundo? Hay que lograr algo para que las futuras generaciones puedan responder a estas preguntas.

Por lo general, esta etapa empieza a los 30 o 35 años y se acaba antes de que nos jubilamos, es decir, cuando nos damos cuenta de que no podremos realizar todas nuestras ambiciones; no nos dará tiempo, ni tendremos las fuerzas suficientes.

4. Legado.

Llegamos a esta etapa con medio siglo de experiencia. Hemos logrado algunas cosas y fallado en otras. Sea como sea, llegamos a una edad en la cual nuestra energía ya no nos permite avanzar a nuestros objetivos de manera tan rigurosa como lo hacíamos antes.

Esta fase es muy difícil en el aspecto psicológico porque nos empezamos a dar cuenta de lo mortales que somos. Para cada persona es importante sentir que su existencia no ha sido en vano. La convicción de que la vida tiene un sentido y un propósito, básicamente es nuestra única defensa ante los pensamientos acerca de la muerte.

El objetivo de esta etapa es entender que tenemos un legado. Es algo que la muerte no podrá afectar. Algo que existirá después de ti. Pueden ser tus hijos, tus discípulos, tus proyectos profesionales, tus descubrimientos, tus opiniones políticas, etc.

¿Cuál es el sentido de estas etapas?

En cada fase podemos controlar más nuestra vida y, lo más importante, nuestra felicidad.

En la primera etapa nuestra felicidad depende de otras personas. En la segunda, siempre experimentamos, pasamos por pérdidas y fracasos. En la tercera ya somos más felices pero no podemos disfrutar plenamente de esto. Y, por fin, en la última etapa disfrutamos de los frutos de las etapas anteriores y sólo nos queda un propósito: resistir lo más que podamos.

En cada etapa que sigue, la felicidad empieza a basarse más en los valores interiores que podemos controlar e influenciar y menos en la parte exterior del mundo que siempre cambia.

Es importante destacar que la transición a la siguiente etapa nunca es momentánea. A veces podemos encontrarnos entre dos fases a la vez cuando nos identificamos con una y con la otra. Pero tarde o temprano volvemos a evaluar nuestras prioridades. Es por eso que en las transiciones podemos perder a algunas personas en nuestra vida. Y es lógico, siempre hay que seguir adelante, rodearse de los individuos que valen la pena y recordar que tenemos un tiempo limitado.

Ver: FUENTE

seccion: