LA SALUD PARA PACIENTES DE PAMI: Donde denunciar (sin exito) Lic. Adriana Santagapita

  • Posted on: 30 March 2016
  • By: adriana

Si tenes la “mala suerte” de necesitar el servicio de PAMI, para el cual muchos años se trabaja y se paga y llega la hora de recibir sus supuestos beneficios, y si te “toca” el Sirio Libanes, si necesitas del servicio de los Hospitales Públicos, y si queres que todo este proceso atienda los derechos y la dignidad humana, todo puede pasar. Puede ser quien cuente buenas experiencias pero es aleatorio. No es mi caso. Y creo en la necesidad de denunciar lo que no funciona, para que funcione.

Cuando se trata de personas mayores, el abuso tiene el agregado de lo que en las instancias finales de la vida, tal vez el daño puede no tener reparación. Y se necesita alrededor del paciente muchas otras personas para cuidarlo y controlar el trato en los sitios de salud (que debería garantizar justo eso, el cuidado y la salud), que deberían ser los que se ocupen del enfermo para que la familia, si la hay, solo tenga que vérselas con la angustia propia de la situación. Y si no la hay, o no tiene recursos, seria esperable que igual la dignidad atraviese cada momento.

Pero no. Se agrega el stress de escenas donde hay que luchar con médicos y enfermeras que carecen de humanidad (no todos, claro), de autoridad profesional y de hacer uso del Juramento Hipocrático.

Si queres denunciar mala praxis, suciedad inadmisible en un lugar de salud, las sondas y vías “para todos lo mismo”, la falta de interconsultas, de coherencia entre cada uno que viene a dar su diagnóstico que a veces es opuesto al del colega de turno, el ser atados o sobre medicados por la noche para que quien está ahí padeciendo (por eso está hospitalizado) no “moleste”, mosquitos sobre los pacientes, en la época de cuidados por el Dengue mientras entran en el mismo hospital pacientes enfermos de eso que promocionan por todos lados que hay que cuidar, infecciones hospitalarias por falta de cuidados e higiene, que haya quien asista en las comidas a quien no puede solo y no tiene quien lo cuide y además, si sus manos están atadas , entonces se abre otro capítulo de terror interminable. Y dejo a un lado los geriátricos de PAMI, donde no podría dejar ni a mi peor enemigo. Bueno, tal vez si a los mismos que deberían regularlos y controlarlos.

Primero se puede intentar una entrevista con el director del Sirio Libanes, quien aun después de una semana esta “evaluando” si amerita recibir a un familiar que quiere contarle sobre lo que debería estar enterado. Entonces podes llamar al 147 donde te dicen que “en todo estas vos” y “todos los cuidados sobre el Dengue” y no toman la denuncia porque le compete a Superintendencia de servicios de Salud (080022272583), ya que PAMI es “privado”. Llamas a este número y dicen que no les compete porque es del área de Defensa al consumidor (otro número dentro de la recontra superintendencia) pero no les compete tampoco porque el Sirio Libanes aun por PAMI es también privado. Entonces te dan el teléfono del Ministerio de Salud (08002221002) pero tampoco les compete porque “no es ético que el estado regule a Pami que también es del estado” (¡!!!?????). Y te derivan a Defensor del Pueblo (08103333762), donde aún no llame porque ya se me fue todo el día y porque verdaderamente vengo comprobando hace años en el área de salud que se está solo, desprotegido, sin una institución que regule y se haga cargo de lo que deciden y nombran como su función.

Entonces, y sin entrar en detalles cuando en el Pirovano esperas prótesis por meses mientras las cucarachas pasean por las camas, o taladran miembros superiores o inferiores sin anestesia en la habitación repleta de personas, o en OSPLAD (Obra social de docentes) sobre o sub medican si no hay quien lleve las notas de la medicación y la pida con vehemencia a una paciente que debe estar aislada mientras espera en camilla de urgencias por horas rodeada de personas. O cuando por PAMI esperas la ambulancia que tarda horas y sistemáticamente deciden no internar salvo que se pida enfáticamente, y cuando lo hacen, empieza el paseo por los hospitales rezando al Dios, Cosmos o protector en que se tenga confianza, que no rechacen por falta de camas. O cuando el SAME está colapsado y la ayuda puede llegar tarde. O cuando se indica internación domiciliaria pero es solo cuando el paciente tiene escaras o no puede ya alimentarse solo.

Me pregunto (y me respondo) que pasó con la decisión de dedicarse al cuidado de la salud y de otros. Que pasó en el camino de quien se supone, desea ayudar a otros para restar malestar. No lo sé, no lo entiendo ni quiero explicaciones ni justificaciones, pero al agotamiento y la angustia de un familiar que padece, el SISTEMA DE SALUD agrega que los que queremos pedir ayuda, tengamos que ayudarnos a nosotros mismos, o morir en el intento.

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