LA MUERTE ES EL PRECIO DE LA VIDA

LA MUERTE ES EL PRECIO DE LA VIDA

En mi opinión, hay una equivocada desatención -inconsciente pero al mismo tiempo intencionada- a todo lo relacionado con la muerte y con el hecho irrefutable de que algún día moriremos.

Parece como si estuviéramos convencidos de que no hablando de ello evitaremos que suceda.

Todos hemos tenido que pasar ya por la experiencia de que se nos muera un ser querido, y es curioso las diferentes formas de actuar de cada persona ante ese hecho.

Unos no lo terminan de aceptar y lo niegan con todas sus fuerzas aunque sea un hecho ya consumado que no tiene la opción de ser cambiado. Otros, en cambio, prefieren pasar de puntillas por ello, no implicarse, eliminarlo a la mayor brevedad posible, desafectarse y convencerse urgentemente de que eso no tiene que ver con uno. Otros reflexionan, pero unos minutos, los justos para que llegue cualquier distracción menos incómoda que le ocupe la mente; con haber pensado en ello unos minutos acallan –o intentan acallar- a su inquietud interna de que es un asunto trascendental que requiere una atención profunda y una inmersión consciente y sin miedo en lo que es y lo que representa.

La muerte es el precio de la vida, como dice el título.

Que no se nos olvide que vivimos en un cuerpo prestado –no tenemos documentos de propiedad ni el ticket de compra-, y que ya cuando nos lo prestaron nos dijeron –aunque no lo recordemos- que llegada cierta fecha -que no concretaron- tendríamos que devolverlo, tal como estuviera, no importando el estado. Nos prestaron el cuerpo, pero era un préstamo con fecha de caducidad, cosa que ahora no queremos admitir.

Alguna personas caen en la pataleta infantil e inútil de pretender oponerse a la muerte, y no son capaces de hacer un balance de lo que han sido sus años de vida y valorar que estuvo bien, que tuvieron el cuerpo durante muchos años y eso les permitió vivir, viajar, amar, comer, abrazar, estar, gozar de tantas maravillas…

En general, a nadie le agrada morir, pero es un hecho innegociable e inevitable. No hay ninguna opción de contratar un aplazamiento o la eternidad. No hay forma de esconderse o convertir el cuerpo en algo inmortal.

Así que… ¿Para qué iniciar una guerra en la que las opciones de vencer son rotundamente nulas?

Es mejor opción la de Vivir con atención y con consciencia y con intensidad este momento, para que cuando llegue el tiempo de morir uno pueda decir: “Misión Cumplida”.

Muchas personas no quieren morir porque no saben responder con seguridad a esta pregunta: ¿Qué hay después de la muerte?

Tony de Mello decía que no es importante si hay vida después de la muerte. Decía que lo importante es que haya vida antes de la muerte.
Y eso depende de nosotros.

La vida de cada uno depende de sí mismo. Cada uno tiene la opción y el poder de llevarla por el camino que considere adecuado, de tomar las decisiones que crea oportunas, de llenarla o dejarla vacía, de poner en ella cosas agradables o ingratas, en fin, cada uno puede decidir en la mayoría de las ocasiones con libertad, con responsabilidad, y haciendo lo que le conviene, con conciencia y consciencia.

La muerte va a llegar, y cuando hablemos de ello hemos de hacerlo con una levísima desgana sonriente, con la realidad evidente del deseo de que no llegara el fin, por supuesto, pero al mismo tiempo con una sensación placentera y agradecida por la oportunidad recibida, con la demostración notable de un gran contento y una enorme satisfacción por haber estado aquí y haber hecho y vivido tantas cosas agradables.

Y a los  creyentes esto les ha de resultar aún más sencillo, porque saben que tras el abandono de la vida llega el encuentro con sus antepasados y con Dios.

Empeñarse en lo “negativo” de la muerte es un absurdo y es amargarse innecesariamente. Cada segundo que se pierde en eso es un segundo de irrecuperable vida que se pierde.

En cambio, cuando pensar en la inevitable muerte sirve para tomar consciencia de la vida y promueve la intención de vivirla mejor y más satisfactoriamente, entonces es una buena inversión porque gozaremos de más calidad e intensidad de vida.

Y tú… ¿Cómo la ves?

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)

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