La capacidad de adaptarse y superar los obstáculos

La capacidad de adaptarse y superar la adversidad

Cómo encontrar las oportunidades en el dolor y el fracaso

En general, cuando se habla de resiliencia, todos nos proponemos y deseamos cómo llegar a la posesión de esa fortaleza que hace grande a todo ser humano. Nos conmueve ver o escuchar cómo muchos en situaciones terribles pudieron superar las situaciones límites:

  • Quien sufrió un accidente y aún en un estado hemipléjico se propuso desarrollar habilidades que otros no logran en su estado normal.
  • Quien al quedar sin trabajo, en medio del dolor, la angustia y hasta el desgano, decidió hacer algo nuevo.
  • Quien en medio del desprecio de los demás, pudo hacer crecer su generosidad y ayudar a quienes padecían sufrimientos o discriminación.
  • Quien en medio de la pobreza, pudo mejorar su situación personal y familiar.
  • Quien, sufriendo discriminación y siendo etiquetado como ineficiente o poco capaz logró, a pesar de ello, un emprendimiento que terminó por sorprender a los mismos críticos.

Estas capacidades, ejercidas en medio de la turbulencia, del dolor y el fracaso, obedecen a un denominador común: la confianza en sí mismo y la actividad.

Es la confianza en las propias fuerzas lo que conduce a la propia valoración para encarar los desafíos del futuro y esto moviliza las energías para superar los estados de opresión, dolor o tristeza.

Cuando falta confianza en nuestras capacidades, quedamos inmovilizados en un estado sombrío que nos lleva al temor, a la dejadez, al desgano y a aferrarnos a lo que ya conocemos porque es lo más seguro. De allí el pesimismo y la falta de voluntad, como componentes de una vida proclive al fracaso y al sentimiento de perdedor.

Surge, entonces, la pregunta acerca de cómo lograr un estado de resiliencia que nos permita transformar la debilidad en fortaleza y el fracaso y la dejadez en acción productiva.

La resiliencia no se aprende e n la teorización. Asistir a un evento de capacitación y/o leer libros al respecto, solamente permiten valorar la importancia de tener la cualidad de la resiliencia.

Para lograr esa cualidad de manera concreta y efectiva, se encargará la misma vida en aquellos momentos que tengamos que enfrentar episodios dolorosos que no esperábamos.  

Podríamos decir que a lo largo de nuestra actividad cotidiana se nos presentan infinidad de situaciones a las que debemos dar alguna respuesta en la que nos jugaremos en el sentido de la queja solitaria y pesimista o en el sentido de la confianza en nosotros mismos y en los demás.

De allí que en el mismo acontecer y devenir de la vida personal se construye el verdadero ámbito para aprender a fortalecernos y dar respuestas que nos impidan hundirnos en la pérdida irreversible y en la soledad del fracaso. 

 

 

 

seccion: