Crecen los casos de Secuestros virtuales

  • Posted on: 13 July 2015
  • By: Luciano
Crecen los casos de Secuestros virtuales

Cómo no ser víctima de un Secuestro virtual : Consejos y recomendaciones


Las bandas dedicadas a los secuestros virtuales utilizan, como armas fundamentales, la sagacidad, la actuación y “el terror” para vulnerar a las víctimas. Al mismo tiempo tienen dos herramientas básicas y al alcance de todos: un celular y una guía telefónica.

El método para encontrar a la víctima es casi una lotería: pueden llamar a un edificio entero hasta encontrar al indicado.

Buscan los datos de sus posibles víctimas en las redes sociales y con falsas encuestas. De esta forma pueden dar mayores precisiones a la victima, logrando un efecto de credibilidad aún más poderoso que los gritos y amenazas que se escuchan del otro lado de la línea.

Generalmente llaman a teléfonos de línea por la madrugada, cuando las víctimas tienen la guardia baja.

La nueva metodología para Secuestros Virtuales:

Generalmente es al “voleo”

  • Los delincuentes llaman por la tarde haciéndose pasar como encuestadores, de esta forma obtienen la mayor cantidad de información posible,
  • Horas más tarde, llaman simulando un secuestro y utilizan toda la información que sacaron durante la tarde.

Las organizaciones dedicadas a estos engaños están conformadas por, al menos, tres personas con roles bien delimitados:

  1. El que llama llorando a un domicilio simulando ser un familiar secuestrado,
  2. El que exige la entrega del dinero a cambio de la liberación.
  3. El que recoge el pago

Una vez que la víctima cae y se realiza la negociación del rescate, le solicita que deje el pago en un punto cercano a la vivienda. En algunas oportunidades, piden que se deje en una bolsa al lado de un árbol, en un comercio, o que lo tiren por la ventana. El botín será recogido por el tercer cómplice que espera en la zona donde realizaron el llamado.

Consejos para no caer en un secuestro virtual:

La modalidad creció notablemente en los últimos años. Con sólo un nombre y facilidad de palabra para el engaño, miles de personas ya fueron estafadas en Argentina.

¿Qué recaudos pueden tomarse?
El extorsionador tiene éxito porque va creando la historia a medida que conversa con la victima. El modus operandi es llamar de madrugada, donde las reacciones son más lentas, y simular un secuestro.

Lo primero que se suele escuchar es la voz de la “victima” que con palabras entrecortadas por el llanto, intenta informarnos de un supuesto secuestro. Luego, el supuesto secuestrador, arrebata el teléfono y comienza la negociación.

Ante este hecho, lo mejor que se puede hacer es seguir estos consejos:

1. Cortar de inmediato. 
Al recibir un llamado de una persona con la una voz llorosa, que nos da la noticia de que ha sido víctima de un secuestro, hay que cortar de inmediato, sin dar ninguna información personal. Los delincuentes suelen llamar en horarios claves para no dar la posibilidad de razonar rápidamente. Lo ideal es cortar la llamada y tomarse un tiempo para verificar en donde están los familiares más cercanos y tratar de ubicarlos lo antes posible. El objetivo del secuestro es pedir dinero, por lo cual, si el secuestrador es verdadero va a volver a llamar porque necesita que la conversación continúe.

2. Evitar dar cualquier tipo de información a desconocidos. 
Parece obvio, pero la información la podemos estar dando sin darnos cuenta, ya sea a través de una encuesta telefónica, callejera o simplemente con los datos que tenemos en nuestras cuentas de Facebook o Twitter. Para esto, toda la familia tiene que estar advertida de las características de los secuestros virtuales.

3. Hacer la denuncia. 
Al recibir este tipo de llamados extorsivos, debería comunicarse de inmediato con el 911. Ellos le brindarán el asesoramiento necesario y podrán despejar cualquier tipo de duda que tenga. Por otro lado, es una forma de agilizar la detención de los delincuentes, ya que la línea telefónica por la que están llamando la utilizaran un par de horas más antes de descartarla y utilizar otra nueva.

4. Tener un código secreto. 
Los expertos recomiendan convenir una palabra clave con los familiares más cercanos para entenderse en caso de riesgo o ante la posibilidad de un engaño. Así se puede descubrir fácilmente si quien llora es un impostor o es realmente un familiar. 

Ante la repetición de intentos de engaño, los expertos aconsejan:

  • No brindar por teléfono información que permita identificar a miembros de la familia;
  • Supervisar las llamadas que atienden los chicos y los ancianos;
  • Mantener una vía de comunicación abierta con los familiares y allegados para poder chequear si es verdad lo que se les dice de ellos; y
  • Pedirle a quien llama la descripción física de la persona supuestamente secuestrada.

Al mismo tiempo aclaran que, si la llamada proviene de alguien que dice pertenecer a una fuerza de seguridad o trabajar en un hospital, pedir los datos y una vía de comunicación directa.

Es fundamental que se hagan las denuncias, por más que no hayan pagado rescate, para poder desmantelar estas organizaciones.

Las empresas de telefonía también deberían colaborar con la entrega de informes inmediatos y con la imposición de mayores controles para la entrega de líneas y celulares. En la actualidad, para conseguir un chip no se solicita identidad ni domicilio, esta ausencia de control alimenta los secuestros virtuales ya que facilita el acceso a varias líneas telefónicas mediante “chips” que descartan una vez consumado el delito.

 

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